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Como en un cuento

.

Érase una vez una niña

que intentó la luz en universos paralelos

buscando soles que regalan

pinceladas de cobre al mediodía.

Pesando los sonidos de la tarde

... supo la lumbre de un trino...

Época de flor y anuncio de frutos

en ramas desaparecidas bajo un tumulto

de flores de aromo, amarillas.

La luz les caía encima, líquida

madurando dulces vainas encendidas.

Érase una vez…

cuando todo era lejano todavía.

La luz se presentó desde una congoja muda.

Se desplomó el tiempo, casi a traición.

Cuando la razón fue capaz de entender

las heridas habían hallado su lugar.

Ahora el Tiempo es un Amante de sonrisa

quebrada. A veces, fingimos creernos.

Pero aquella niña que jugó su juego

sabe que no siempre se alumbran

las esquinas de los sueños.

Y que el peso de la lluvia se parece

al sosiego de un gigante bueno.

                               *De Miryam Seia.