- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

 

 

Pesadilla

 

Abrió los ojos en la más completa oscuridad. Sus dedos recorrieron lentamente la superficie del sitio donde se encontraba yaciendo: estaba encerrado en un sarcófago de madera forrado en satén.

Aún asaltaban su memoria los colores de la mañana, el suave calor del sol acariciando su piel a través de los cristales de la ventana, el jolgorio de los niños jugando en la playa, su chalet con esa increíble vista al mar, su yate, su perro esperando el paseo matutino…

Por suerte todo había sido una pesadilla.

Feliz de haber despertado, celebró la llegada de la noche, levantó la pesada tapa, pasó la lengua por sus colmillos…

Y saboreó el placer de ser eterno.



*de Marié Rojas.

La Habana. Cuba.