- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

 

 

Poema des-murado

 

Ya no quiero más muros, corazón
Pircas, de ideas, de silencios ¡Tantos muros, tantos!
Condenada al muro de lamentos:
A un campo santo de ausencias y distancias.
A una horda de olvidos. A manos separadas,
A un pañuelo blanco.
A la esquizofrenia. A un basilisco. Multicéfalo.
A la placidez embriagada de la adormidera verde.
A un yacuzi sin agua, con algas babosa, ojos de pescado.
A un galeote. Sin remos. Sin rumbo.
Sin bandera.
A un buitre con cara de rectángulo.
Convidada a comer entre los muertos:
A un viejo verso aprendido en mi infancia
“Piden pan, no le dan; piden queso, les dan hueso
y les cortan el pescuezo”
A una torre de Babel.
Ignorado. Ignorante. Ignoto.
A un feroz león domesticado,
con su lacia melena peinada por Giordano.
A una vaca cansina con sus ubres repletas
y el ternero muerto.
A una actual Sodoma en el mar muerto.
Sin Viagra. Sin Champagne. Sin siliconas.
A un pastor si rebaño. A una noche sin luna.
A un poeta sin versos.
Cansada de los muros, corazón.
Vida me diste y vida te devuelvo.
Desmuremos mi sol.
Desmuramos.

*de Amelia Arellano.