- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

 

 

Amanecer del Tigre



“...desde pequeño me atrajeron los tigres, quizá por su color, ya que el amarillo era de mis colores preferidos, el del amanecer, el del ocaso...y uno de los primeros colores que me fueron arrebatados por su ceguera. Todo el mindo, piensa que los ciegos viven en la penumbra del negro y no es así, es un color azul grisáceo o gris azulado...extraña el color negro y también el granate. A veces entrevero una penumbra rosada, pero añoro el granate...”
-Testimonio de Borges obtenido de Canal Arte.


¿Qué duele más, el desamor, la muerte, la locura?
¿O la fuga del girasol y la retama?
¿Del ocaso, de la aurora, del trigal en llamas?

Como un tigre enjaulado, la oscuridad.
Golpea una y otra vez contra garfios de penumbra rosada.
Ronca la boca de la noche como un pez moribundo
Amordazan el grito azul del cuervo.
Solo queda “la vaga sombra, la inextricable sombra”
No ha sido un Polifemo devorador de hombres.
Sin embargo, los Dioses y una atávica herencia
Perforaron sus vertientes de luz, con una estaca ardiente.

Una clepsidra sideral ilumina los espejos perpetuos.
Regresa “el oro de los tigres”y la memoria eterna,
el ocaso, la aurora, los trigales.
….”y no hay fin “….
Como un enemigo abochornado, vencido el crepúsculo huye.
Ante tanta tormenta de amarillo
El día se deshace en girasoles y retamas.

Amelia Arellano