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Con tus lagrimas de soledad
el frío gabinete dejó que cayeran por un rumbo incierto
aunque en tus ojos estaba la intención de la esperanza
la balsa daba tumbos en la tormenta de niebla y llovizna
y no hubo un ancla donde sostenerla...
esas gotas cristalinas y tibias
fueron dejando surcos de un presente, de un adiós
no fue correspondido ese instante, ese espacio de una pausa
que podría ser de escucha.
En vez de un abrazo, el metálico pulso de la computadora
inundó el verdadero sentir y aumentó la separación egoísta.
Como puedo remontar esa cascada de aguas tristes,
ese exilio de incomunicación de mi parte.
Quiero amiga mía, que con estas letras y estos vocablos
sepas que puedes contar conmigo.-
*De Nora Azul.