- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

La casa vacía

 

La casa estaba vacía
el silencio era total,
las ventanas derruídas,
y hojas en el umbral.
En la entrada había un rosal
que apenas se lo veía,
por una rosa sangrante
que su aroma despedía.
Los pastizales crujían
bajo mis pasos andantes
que recorrían con pena
los senderos, por instantes.
La casa estaba vacía
padeciendo la agonía
del silencio y las tinieblas
que la soledad ponía.
Toda la gente del pueblo
a ese lugar le temian
porque según dicen, vieron:
¡almas volando, venían!
Pero solo eran nubes,
nubes flotando, perdidas,
que acariciaban la casa
al verla sola y vacía.
Los seres que la habitaban
pasaron a otra vida
y sola quedó la casa
triste, en silencio, perdida.
Así es el hombre que pierde
la ilusión en esta vida,
queda con el alma triste
como la casa vacía.

*De Norma Costanzo.