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Monólogo final

 

Caminas de madrugada,

hollando las quietas cenizas en los surcos de tu vida.

Vas a la orilla donde el juncal reposa lágrimas y rocío.

 

Cantas

               como el cisne

              en el postrer minuto

 

Le gritas al pájaro perdido.

Monólogo desgarrado abejando frutos maduros

Tu cansancio se clava en las aguas marrones

                no hay tiempo en el espejo

                no multiplica soles

 

Hablas

                contigo mismo

                guijarros iluminan colores

 

Con el ala quebrada

                el pájaro agoniza

                sabe a primavera

 

Con tus años a cuesta de cara al cielo velas el sol

 

Lilia Durand