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Chistes de Santiagueños y Tucumanos 2

Un santiagueño va al médico por un dolor :
- Dígame , ¿ duerme bien ? .
- Vea doctor , por la noche muy bien lo mismo que a la mañana y al atardecer  , pero a la hora de la siesta me paso horas dando vueltas en la cama .
 
 
- A los santiagueños los llaman espermatozoides .
- ¿ Por qué ? .
- Porque trabajan uno de cada cien mil .
 
 
Dos santiagueños vinieron a Buenos Aires en busca de trabajo .  Se presentaron por un aviso a una gran empresa . Entra el primero a la entrevista con el gerente .
- Dígame , Díaz , sí yo tengo algo de cuero arriba y suela abajo , ¿ qué es ? .
-  A ver , deme una ayudita .
- ¡ Pero sí es muy fácil ! .
- ¿ Tiene cordones ? .
- Si .
- Ya sé , zapatos .
- Muy bien , está tomado . LLame a su compañero que le vamos a hacer el test .
Sale Díaz y Ramirez le consulta :
- ¿ Qué te ha preguntado ?.
- Me dijo que tenía algo de cuero arriba , suela abajo , yo le pregunté sí tenía cordones , me dijo que si . Le dije zapatos y me aprobó .
Y Ramírez entró en el despacho pensando : cuero arriba , suela abajo , cordones , zapatos .
- Dígame Ramírez , sí yo tengo un cuadrado de madera , bien lijado , bien pulido , sirve para sentarse , usted , ¿ ante qué está ? .
- Deme una ayudita que es muy difícil .
- ¡ Pero sí es muy fácil .
- ¿ Tiene cordones ? .
- Pero , ¿ cómo va a tener cordones ? .
- ¡ Ya sé , mocasines ! .
 
 
- ¿ Sabés a dónde veranea San Cayetano ? .
- No .
- En Santiago del Estero , porque allí nadie le pide trabajo .
 
 
Diálogo entre dos tucumanos :
- Peor día que este no pude tener . Salgo de casa para tomar el colectivo y me falta la plata , y luego encima me roban la bicicleta que no era mía .
- ¿ Y de quién era la bicicleta ? .
- Que sé yo , yo la había robado hacía un ratito .
 
 
 
Hablan dos tucumanos  :
- Ando mal , de cinco millones de glóbulos blancos , perdí tres .
- A mí no me mires hermano que recién llegué .
 
 
 
 
En un cuartel tucumano desapareció la billetera del capitán . Este manda a formar la tropa y dice :
- Me desapareció misteriosamente la billetera y no quiero castigar a nadie . Voy a darles una oportunidad antes de tomar una medida más drástica . Pondremos una manta en medio de esa habitación , apagaremos la luz , ustedes se irán acercando a ella y el que tenga algo que devolver lo dejará sin hacer ruido .
En unos instantes ponen la manta , apagan la luz y se empiezan a acercar los soldados . Al ratito el sargento grita :
-  ¡ Mi Capitán , ya está ! .
- ¡ Apareció la billetera ! .
- ¡ No , ya han robado la manta ! .


 

 

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