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Matrimonios y Parejas 5

 

En una fiesta grande Federico estaba reunido con amigos narrando toda la noche sus aventuras. La mujer estaba en otro sitio y lo observaba de lejos. Cuando concluyó la fiesta, le preguntó de qué habían hablado. Para no deschavarse, él le dijo que estuvo comentando sus experiencias como aviador aficionado. Al otro día, la mujer se encontró con una señora que escuchó a Federico.
- Tu marido debe ser un experto sobre la materia que disertó anoche.
- No lo creas, desde que nos casamos lo intentó dos veces. Una le dio naúseas y la otra no lo hizo con muchas ganas. ¡ Y con lo que a mí me hubiera agradado que lo siguiera intentando !.


En un viaje:
- Mi amor, no metas la quinta.
- Pero sí el coche sólo tiene cuatro velocidades.
- Digo que no metas la quinta persona debajo del coche.



Ezequiel le pidió a la mujer unas horas para ir con sus amigos, pero tardó dos días. Fiestas, vinos, mujeres, timba, etc. Cuando estaba volviendo, pensó en el lío que le haría su esposa, y entonces se le ocurrió algo y fue a una cabina.
- Hola, María, ¡ me escapé, no pagues el rescate !.



El marido le dice a la mujer:
- Tengo veinticuatro horas de vida, ¿ alguna vez me engañaste ?.
- ¿ Y sí no te morís ?.



La mujer, al marido:
- Dejé el cigarrillo.
- Te felicito, genial, qué fuerza de voluntad.
- Si, pero ayudame a encontrarlo antes que se incendie la casa.



Al volver a su casa, el señor Rodriguez recibió un improperio desde un coche que pasaba:
- ¡ Cornudo !.
Así se repitió la escena durante varios días. A la semana, se lo contó a su mujer.
- No le hagas caso querido, debe ser un idiota.
Y al otro día, cuando Rodriguez llegó a su casa, pasó el mismo coche:
- ¡ Cornudo y alcahuete !.


 

 

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