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Gallegos 3

 

El gallego llega muy apesadumbrado a su casa luego del trabajo. Su mujer lo recibió de mal modo.

- ¿Qué haces Manolo, siempre con esa cara de bragueta tu?

- Es que ha ocurrido algo muy feo en el trabajo.

- Cuenta por favor

- Estaba trabajando con José y Pedro arriba del andamio en el octavo piso de un departamento. En eso me viene un fuerte dolor estomacal y decido ir al toilette. Me siento en el inodoro y ahí voy de cuerpo durante diez minutos. Cuando regreso al andamio no veo a mis colegas. En eso miro para abajo y veo que ambos yacían muertos en el piso se habían caído.

- ¡Pero esto es terrible Manolo!

 

Disculpa mi agresión hacia tu del comienzo, ¿y que mas sabes del accidente?

- Que la compañía se porto muy bien porque indemnizo a las dos viudas con millón de dolares a cada una.

- ¡Ah, claro y vos cagando, vos cagando!

 

 

Llega el gallego al almacén acompañado de dos rubias exuberantes y le dice:

- Me da dos Pepsi

- ¿Familiares?

- No, putas pero tienen sed.

 

 

El gallegito se marchaba a Madrid. Su madre casi en el estribo del tren le aconsejo.

- Y sobre todo hijo ten cuidado con los taxis. En Madrid vuelan como locos.

- Esta bien madre.

Al llegar a Madrid el galleguito salió de la estación y tomo un taxi.

- ¿A dónde lo llevo?

- Al Paseo de la Castellana

El taxista arranco a considerable velocidad. Luego de esquivar a diez peatones, cuatro autobuses, tres policías y a otros cinco taxis el chofer pregunto.

- ¿A que altura?

El gallego que ya iba verde del susto y agarrado con las uñas al respaldo del asiento le contesto.

- ¡Mira, si encima comienza a elevarte yo vomito y hasta me cago en tu puta madre!

 

 

 

Manuel era un hombre de negocios que tenía una mujer muy bruta. Esta siempre le pedía al gallego que la llevara a algunos de los banquetes de la alta sociedad a los que el concurría. El siempre se negaba por las limitaciones que tenía la gallega, pero un día esta insistió tanto que el accedió pero con una condición.

- Esta bien esta noche te voy a llevar al banquete. Lo único que te pido es que si se te ocurre algo raro disimula, disimula.

- Por supuesto voy a disimular.

Estaban los gallegos esa noche en medio de la cena rodeados de gente muy fina. En eso la gallego empezó a rascarse furiosamente la cabeza y a dos manos. El marido se le acerco y por lo bajo le suplico.

- Disimula mujer disimula.

- ¡Estoy disimulando hombre, lo que me esta picando es el coño!

 

El gallego estaba en su primera clase de paracaídas arriba del avión. Llego su turno y se arrojo del mismo pero con tanta mala suerte que se le rompió la anilla antes que se abra el paracaídas. Al ver la escena el comandante de vuelo le pego el grito desde el avión.

- ¡Tira de la anilla de emergencia!

- ¡Y donde esta, coño!

- ¡Cerca de las bolas!

Manolo desesperado se echo las manos al cuello y grito

- ¡No la encuentro, joder, no la encuentro.

 

 

La parejita gallega se caso pero con el no pasaba nada de nada. Ella fue a quejarse a su madre y esta se hizo cargo y hablo con su yerno.

- ¿qué paso contigo Antonio? Me dice María que aún no habéis hecho el acto sexual.

- ¿Cómo que no? Nos hemos casado

- Pero eso no es suficiente tienes que copular con ella, follar ¿entiendes bruto? ¿tu has visto lo que hace un perro cuando encuentra a una perra?

- Si, claro.

- Pues eso tienes que hacer y esta misma noche.

Al otro día la madre llamo por teléfono a su hija.

- ¿Y que paso María como te fue?

- Nada de nada madre

- ¿Nada?

- Bueno, algo hizo se paso toda la noche oliéndome  el coño y meando contra el perchero

 

 

 

- ¿Por qué los gallegos tienen conectada una manguera de la cabeza hasta el culo?

- Ni idea

- Porque cada vez que piensan la cagan.

 

 

 

 

 

Un gaita le decía a un amigo

- La deuda externa argentina habría que congelarla por preservativos

- ¿Para que?

- Para que nos condonen la deuda

 

 

Una pareja de gallegos quería tener hijos. Probaron todos los métodos y nada. Un día se comunican con un médico de Estados Unidos. Aunque ellos no hablaban inglés, esto no fue un problema. En el consultorio el médico les pidió que hicieran el amor. Lo realizaron de distintas maneras bajo la atenta mirada del profesional. Luego de varios minutos, el especialista escribió una receta y se las entregó. Los gallegos se fueron felices a la farmacia:

  • Trideoderole, por favor.

  • Cómo dice?, respondió el farmacéutico.

  • Tri der o der ole

  • Mmmm qué extraño, no conozco ese medicamento… a ver, déme la receta.

    El farmacéutico leyó y les dijo:

  • Han leído mal! Aquí dice: TRY THE OTHER HOLE  (intente por el otro agujero)


 

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