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Judíos 2

 

Aaron y Sara dormían. En eso Samuel se levanto para ir al baño y a los dos minutos volvió corriendo y gritando.

- ¡Sara, Sara, milagro! Fui al baño, abri la puerta y se prendió la luz sola, hice lo mío  cerre la puerta y la luz se apago sola, milagro Sara...!

- ¡Aaron volviste a mear en la heladera!

 

 

 

Luego de una abundante comida Jacobo se lanzo una flatulencia. Un amigo le reprocho.

- ¡Te tiraste un pedo!

- ¡Yo tirar nunca se me habrá caído!

Saúl viajo a Israel. La primera noche fue a un cabaret y pregunto por Rebeca. Tomo servicio con ella y lo paso muy bien. Al acabar pregunto.

- ¿Cuánto es?

- Cincuenta dólares

El saco doscientos de la billetera y se los dio. Al segundo y tercer día se repitió las escena. Saul fue al cabaret, pregunto por Rebeca, tomo servicio con ella, est ale dijo que eran cincuenta dólares, pero el dejo otros doscientos en cada ocasión. Al repetirse la escena la cuarta noche y al volver el a ofrecerle doscientos dólares, la muchacha pregunto.

- Gracias pero, ¿cómo sabias mi nombre y por que sos tan generoso?

- Tu nombre lo sabía por tu hermana Sara de la Argentina quien me pidió que te llevara y te diera esos ochocientos dólares

 

 

Sara lo mataba a Jacobo en la cama. Todos los días dale que dale y el judío  ya no podía  seguir el ritmo de la esposo ninfomana. El hombre para salvarse pensó atacarla por su lado flaco.

- Mira mi amor desde hoy te voy a cobrar por hacer el amor.

- ¿Cómo?

- lo que oiste. Te voy a cobrar cien pesos en la cama , cincuenta en el sillón, y veinticinco en el suelo.

- Esta bien

La mujer fue al ropero y le dio cien pesos al marido-.

Este resignado le dijo a Sara:

- Bueno, vamos a la cama.

- ¡En la cama no, en el piso y cuatro veces!

 

 

 

Samuel y Sara fueron a Bariloche de luna de miel. El último día Samuel le pregunto al conserje del hotel cuanto debía

- Me debe $200

- ¿Tanto?

- Su estada y su comida con su esposa.

- Pero si yo nunca comi en el hotel, con Rebeca comiamos un snguchito por ahí.

- Su comida estaba, si no la comió se jode.

- Esta bien, ¿cuánto me dice que le debo?

- Doscientos pesos.

- Muy ien deme cienpesos a mi y quedemos a mano

- ¿Cómo cien pesos a usted?

- Cuando por las tardes yo salía a caminar Rebeca quedaba sola en la habitación y por acostarse con ella cobraba treinta pesos. Fueron diez tardes, asi que son trescientos pesos.

 Me debe cien pesos por la diferencia.

- ¡Pero si yo nunca me acosté con Rebeca!

- ¡Ah, no se, Rebeca estaba sino se acostó con ella se jode!



 

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