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Curas 2

 

Un cura y una monja iban por el desierto montados en un camello. Luego de varios kilómetros el animal cayó muerto. Ahí los religiosos tomaron conciencia de sus propias muertes.

- Hermana ya que vamos a morir en este inhóspito lugar quiero pedirle un último favor. ¿Podría quitarse la ropa, ya que jamás he visto a una mujer desnuda?

 

- Si padre con gusto pero debo confesarle que yo tampoco he visto aun hombre desnudo

- Pues yo también me desnudaré

el termino antes, ella asombrada miró el pedazo y dijo:

- Padre ¿qué es eso?

- Es el árbol de la vida, donde lo pongo engendro nueva vida

- ¡Que bien padre, póngaselo al camello a ver si resucita!

 

Un hombre iba en un colectivo lleno este freno y el apoyo sin querer a una monjita. Esta le dijo de todo, el sonrojado se fue hacia el fondo del vehículo mirado por todos. Cuando el colectivo se vació el chofer le dijo al hombre:

- No se haga problema por lo que pasó, a esa monjota la conozco y sé que es una guacha. Yo le voy a dar la precisa para que pueda vengarse. ¿vio donde bajo? Bueno ahí está el convento, atrás hay un montecito donde todas las noches se encuentra con un cura distinto y se dan con tuti.

- ¿Y que es lo que puedo hacer yo?

- Muy fácil, tomarse revancha, disfrácese de cura y vaya mañana a la noche al montecito a dar una vueltita hasta que vea aparecer a la monja y ahí sabrá usted que hacer.

El tipo quedó chocho con la idea de la revancha y lo hizo. Se encontraron, él la franeleo, se tiraron al pasto y la monjita le pidió.

- Estoy indispuesta, te sería lo mismo por atrás.

- Si claro

cuando estaban en lo mejor el le murmuro

- ¿Sabes quien soy yo turrita? El tipo que requemaste ayer en el colectivo.

- Ah si, ¿y sabes quien soy yo?, soy el colectivero.

 

Una monja le contó a la Madre Superiora que soñó toda la noche que la violaban entre varios hombres.

- Deberás rezar durante todo el día pero además tomarte una taza de vinagre.

- ¿Y con eso mi alma quedará libre de culpas?

- No, pero al menos te desaparecerá esa cara de satisfacción que te quedo.

 

Dos monjitas caminaban de noche en una calle oscura. De pronto dos patoteros las detienen, las tiran al piso y empiezan a violarlas. Una de ellas exclamo:

- ¡Perdónalos Dios mío no saben lo que hacen!

- Ese será el tuyo, el mío sabe muy bien lo que hace!

El cura regresó a la capilla luego de unas horas y le preguntó al monaguillo si había alguna novedad.

- Si, en cuanto usted se fue Sor María recibió a cinco tipos en su cuarto, Sor Inés se encamo con tres hombres y media hora con cada uno y Sor Juana estuvo con dos jóvenes.

- Gracias por avisarme hijo, sino estas monjas de mierda dicen que estuvieron con menos hombres y no me dan toda la guita que me corresponde por manejarlas.

Un cura y una monja viejitos entraron sin darse cuenta a un cine donde daban tremendas películas pornográficas. Después de ver los film durante dos horas se encontraron con el acomodador a la salida.

- ¡Eh padre, hermana, pícaros, ¿se divirtieron?

- ¡Fue algo asqueroso, repugnante!

- ¿Entonces por que se quedaron dos horas viendo los films?

- ¡No nos podíamos ir, yo no encontraba mi bombacha y encima tenía enganchados los dientes postizos de mi compañero!

Una vieja monjita subió al colectivo en un bastón, al moverse de un lado a otro hacía un ruido infernal contra los caños de los asientos y el piso. Un hombre sentado se molesto:

- ¡Hermana como rompe las bolas con el bastón, si le pusiera una goma en la punta no haría tanto ruido!

- Tienes razón hijo he cometido el mismo error de tu padre

- ¿Y que tiene que ver mi padre?

- ¡Que sí tu padre se hubiera puesto una goma en la punta vos no estarías acá rompiéndome las bolas, idiota!

 

La monjita llamó al médico:

- Disculpe doctor ¿no sabe sí me olvide mi bombacha allí?

- No hermana aquí no

- ¡Ah, gracias entonces me la olvide en el dentista!


 

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