- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

Chistes de Borrachos 3

Don Cosme era un hombre que vivía solo. Era sesentón y le gustaba truquear con sus amigos, trago va, trago viene, hasta altas horas de la madrugada.  Una noche volvió a las cuatro y estaba chupado por unanimidad . Estaba tratando de abrir la puerta de su casa y no podía por la mamúa. Lo ve el custodio de la esquina y se le acerca dándole charla.
- ¿ Cómo anda, Don Cosme ?. Seguro que fue a jugar al truco, ¿ no ?.
- Si.
- Y bueno, entre truco y truco habrá tomado unos traguitos.
- Por supuesto.
- Y ahora vuelve a descansar.
- Así es.
- ¿ Quiere que le abra la puerta Don Cosme ?.
Le tocó el orgullo al mamado.
- De ninguna manera, la puerta de su casa la abre Don Cosme, vos sí querés teneme la casa.
 
 
 
Los dos chupados viajaban en tren.
- Che, negro, mirá que rápido pasan los postes.
- Tenés razón, loco, a la vuelta viajo en uno de ellos.
 
 
 
Los dos mamados se habían tomado todo y la borrachera los llevó a caminar por las vías.
- Uf loco, que escalera más incómoda.
- Lo que pasa es que la baranda está muy abajo.
 
 
 
Dos chupados suben al colectivo. Uno de ellos va a un asiento donde había un marinero.
- Deme un boleto.
- No.
- ¿ Por qué no ?.
- Porque soy un marinero.
Este mamado le grita al otro:
- Rajemos, tiremonos que nos subimos a un barco.
Este se tira, y se da un porrazo en el asfalto. Desde el suelo le advierte a su compañero:
- José, tirate para el otro lado que aquí está el muelle.
 
 
 
Un mamado caminaba por la vereda tomado por ambas manos de la pared, muy lentamente. En eso vió a su compañero de copas , tirado en el piso.
- Juan, no te da verguenza, la borrachera que tenés y estás tirado en medio de la vereda.
- Y yo te quiero ver a vos cuando se te termine la pared.
 
 
 
Un borracho toca la puerta de una casa. Sale la joven y linda señora y le pide unos pesos para una copa.
- Está bien, pero con la condición que se quede aquí en la puerta durante cuatro horas y no haga pasar a nadie.
- Trato hecho.
Allá por las tres horas y media, llega un señor.
- Buenas noches, permítame pasar.
- No. No puede pasar por aquí.
- ¿ Cómo que no puedo pasar sí esta es mi casa? .
- La señora me dio orden de que no pasara nadie.
- Pero sí yo soy el marido de ella.
- Vamos, vamos, usted ya es el octavo del día que me dice lo mismo.


 

 

 

VOLVER A HUMOR