- BUENOS AIRES - ARGENTINA - © EL ELECTRON

 

A 90 años de la desaparición de Franz Kafka
 

Kafka portrait.jpg


Franz Kafka en 1906.

Nacimiento

3 de julio de 1883.
Bandera de Imperio austrohúngaro Praga - Imperio Austrohúngaro

Defunción

3 de junio de 1924
(40 años).
Flag of Austria (state).svg Kierling - Austria

Nacionalidad

austrohúngaro (1883-1918)
checoslovaco (1918-1924)

Ocupación

Escritor, abogado.

Período

1904 a 1924

Género

Novela, relato, epistolografía, diario.

Movimientos

Modernismo, expresionismo, existencialismo.

Obras notables

El proceso
El castillo
La metamorfosis
En la colonia penitenciaria
Un artista del hambre

Firma

Franz Kafka's signature.svg

Raúl Matera.JPGFranz Kafka (Praga, Imperio Austrohúngaro, 3 de julio de 1883 – Kierling, Austria, 3 de junio de 1924) fue un escritor de origen judío nacido en Bohemia que escribió en alemán. Su obra está considerada como una de las más influyentes de la literatura universal[5] [6] y está llena de temas y arquetipos sobre la alienación, la brutalidad física y psicológica, los conflictos entre padres e hijos, personajes en aventuras terroríficas, laberintos de burocracia, y transformaciones místicas.
Fue autor de tres novelas, El proceso (Der Prozeß), El castillo (Das Schloß) y El desaparecido (Amerika o Der Verschollene), la novela corta La metamorfosis (Die Verwandlung) y un gran número de relatos cortos.[7] Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos.[8] Su peculiar estilo literario ha sido comúnmente asociado con la filosofía artística del existencialismo - al que influenció - y el expresionismo, y en algún nivel se lo ha comparado con el realismo mágico. Estudiosos de Kafka discuten sobre cómo interpretar al autor, algunos hablan de la posible influencia de alguna ideología política antiburocrática, de una religiosidad mística o de una reivindicación de su minoría etnocultural, mientras otros se fijan en el contenido psicológico de sus obras. Sus relaciones personales también tuvieron gran impacto en su escritura, particularmente su padre (Carta a su padre), su prometida Felice Bauer (Cartas a Felice) y su hermana (Cartas a Ottla).
Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka; el término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.


Biografía

Kafka nació en Praga[9] el 3 de julio de 1883 en el seno de una familia judía. Sus padres eran Hermann Kafka (1852-1931) y Julie Löwy (1856-1934).

Kafka a los 5 años (1888).

Su padre, Hermann, era originario de Wossek, aldea de población mayoritariamente judía checo-hablante, cerca de Písek, en la región de Bohemia del Sur. Originario de una familia rural judía de carniceros, con frecuentes problemas económicos, tras trabajar como representante de comercio, se estableció por su cuenta en Praga en 1881, regentando un negocio textil en la Zeltnergasse (Celetná ulice) 12, que contaba con 15 empleados cuando el pequeño Franz nació. Utilizaba un grajo (kavka, en checo) como emblema comercial.[10]
La madre de Franz, Julie, nacida en Podiebrad an der Elbe, era de familia germano-hablante perteneciente a la burguesía judeoalemana. Era hija de Jakob Löwy, un próspero fabricante de cerveza. Provenía, por tanto, de una familia mucho más próspera que la de su marido y tenía una educación más refinada.[10] En su ámbito había profesores universitarios, bohemios y artistas.[11]
El matrimonio se instaló en Praga y pasó a formar parte de la alta sociedad. Desde el comienzo, quien marcó la pauta de la educación de Franz fue el padre que, como resultado de su propia experiencia vital, insistió en la necesidad del esfuerzo continuado para superar todas las dificultades de la existencia, siempre desde una actitud permanente de autoritarismo y prepotencia hacia sus hijos.[12] La madre quedó relegada a un papel secundario en el aspecto educativo.
El pequeño recibió su nombre de pila en honor al emperador Francisco José I. Era el mayor de seis hermanos. Dos de ellos, Georg y Heinrich, fallecieron a los quince y seis meses de edad, respectivamente, antes de que Franz cumpliera los siete años. Tuvo tres hermanas llamadas Gabriele ("Elli") (1889–1941), Valerie ("Valli") (1890–1942), y Ottilie ("Ottla") (1892–1943). Tras la ocupación de Checoslovaquia, los nazis llevaron a las tres hermanas al ghetto de Łódź. De allí llevaron a Ottilie al campo de concentración de Theresienstadt y el 7 de octubre de 1943 al campo de exterminio de Auschwitz, donde murió ese mismo día en las cámaras de gas, igual que otras 1.318 personas que también acababan de llegar. Las otras dos hermanas también perecieron en el Holocausto.[13]
Las relaciones con sus hermanos constituyeron una experiencia singular en la formación del carácter de Franz, especialmente en lo que respecta a Georg y Heinrich, por cuya muerte se sintió culpable en cierto sentido al vincularla con sus deseos de que desapareciesen, motivado por sus celos.[14]

Palacio Kinsky en Praga, donde Kafka cursó secundaria y su padre posteriormente tuvo una tienda.

Como muchos praguenses en aquella época, Franz Kafka hablaba checo y alemán, en su caso desde la primera infancia, por ser las lenguas maternas de su padre y madre, respectivamente. Posteriormente adquirió conocimientos de francés y cultura francesa. Entre sus autores favoritos estaban Flaubert, Dickens, Cervantes y Goethe.
Cursó sus estudios primarios entre 1889 y 1893, en la Deutsche Knabenschule, ubicada en Masný trh / Fleischmarkt, actualmente Masá unica. Sus padres tenían poco apego a las tradiciones judías y, aparte de la celebración del Bar Mitzvah, al cumplir Franz los 13 años acudía a regañadientes apenas cuatro veces al año a la sinagoga, acompañado de su padre.
Cursó la educación secundaria, entre los diez y los dieciocho años, en el riguroso Altstädter Deutsches Gymnasium («Instituto de Enseñanza Media Imperial Real»), situado en el interior del Palacio Kinsky, en la Staroměstské náměstí («Plaza de la Ciudad Vieja»).
Durante los últimos años de su adolescencia se hizo miembro de la Freie Schule («Escuela Libre»), una institución anticlerical; leía ávidamente a Nietzsche, Darwin y Haeckel, sentía verdadero entusiasmo por el socialismo (especialmente en lo que se refiere al ideal de solidaridad) y el ateísmo.[15] Por lo demás, sus notas sobresalían de la media de sus compañeros. Entabló una gran amistad con un compañero de clase, Oskar Pollak, con el que compartía el interés por las ciencias naturales y la historia del arte.
Hacia los 14 años (1897-1898), Kafka realizó sus primeros intentos como escritor. Aunque los destruyó, llegó a percibir la diferencia entre sus trabajos y los de sus compañeros de clase, sobre todo en el aspecto formal.
Aprobó su examen de Bachillerato en 1901.
Comenzó a estudiar Química en la Universidad de Praga, pero solo aguantó dos semanas. A continuación, probó también en Historia del Arte y Filología alemana, pero finalmente, y obligado por su padre,[16] estudió Derecho. El profesor Alfred Weber (hermano de Max Weber), que explicaba sociología, ejerció una enorme influencia sobre Kafka y dirigió, al final de la carrera, su tesis doctoral. A Kafka le impresionó la forma en que Weber analizaba la sociedad industrial y sus peligros.[17] Obtuvo el doctorado en leyes el 18 de junio de 1906.
Como estudiante tuvo un papel activo en la organización de actividades literarias y sociales, como miembro del club Lese- und Redehalle der Deutschen Studenten. Promocionó representaciones para el teatro judeoalemán. En sus relaciones sociales, Franz temía ser percibido de manera repulsiva tanto física como mentalmente. Sin embargo, impresionaba a los demás con su aspecto infantil, pulcro y austero, su conducta tranquila y fría y su gran inteligencia, además de su particular sentido del humor. Desde 1905 se vio obligado a frecuentar los sanatorios como resultado de su debilidad física.
Al terminar la carrera de Derecho en 1906 realizó un año de servicio obligatorio (sin remuneración) en los tribunales civiles y penales, con funciones administrativas.[5] Tras ello, ingresó como pasante, también sin retribución, en una agencia italiana de seguros de accidentes laborales (Assicurazioni Generali); fue entonces cuando comenzó a escribir. Tras abandonar la compañía de seguros en 1908, consiguió un trabajo en la compañía Arbeiter-Unfall-Versicherungs-Anstalt für Königsreich Böhmen; en ella estuvo hasta su jubilación anticipada en 1922. Aunque el padre de Kafka se refería a este trabajo como "Brotberuf", un empleo tan sólo para pagar las facturas, a Franz le permitió dedicarse a escribir gracias al horario más restringido que tenía respecto de la ocupación anterior. Con todo, este trabajo burocrático, en el que Kafka se desempeñó de forma competente y en el que fue ascediendo progresivamente, fue una fuente primordial de temas para su obra literaria.
Entre 1909 y 1912 realizó varios viajes al extranjero: Riva (1909), París (1910), otra vez a Italia y París (1911) y Weimar (1912).
En 1912 Kafka tomó conciencia de ser escritor.[18] Escribió en ocho horas Das Urteil (El juicio) y a finales de noviembre de 1912 terminó su obra Contemplación (Betrachtung), una colección de 18 relatos que habían aparecido previamente dispersos en diversos medios. La aparición de este libro le dio a conocer como escritor ante la sociedad en general.
En 1913 escribió su libro inicial Consideración y en 1915 el famoso relato La metamorfosis. En 1917 se le diagnosticó tuberculosis, lo que le obligó a mantener frecuentes períodos de convalecencia, durante los cuales recibió el apoyo de su familia, en especial de su hermana Ottilie, con quien tenía mucho en común. En 1919 terminó los catorce cuentos fantásticos (o catorce lacónicas pesadillas) que componen Un médico rural.
Un tema de gran importancia en su obra es su relación con un padre autoritario. En la intimidad, éste no dejó nunca de menospreciar a su hijo y hasta el año 1922 lo tiranizó. De ese conflicto y de sus tenaces meditaciones sobre las "misteriosas misericordias" y las ilimitadas exigencias de la patria potestad, declaró el propio Kafka que procedía toda su obra, incluyendo en particular su célebre Carta al padre, nunca publicada en vida.
Entre 1913 y 1917 mantuvo una relación difícil[19] con Felice Bauer, que dio origen a una correspondencia de más de 500 cartas y tarjetas postales. Su falta de reacción ante el manuscrito de La metamorfosis llevó a Kafka a un profundo abatimiento. Aunque llegó a presentar una solicitud de matrimonio en junio de 1913 para casarse con ella, al final no lo hicieron. Ya en el otoño de ese mismo año, se produjo una primera ruptura, ocasionada al conocer a G.W, la mujer identificada como «la suiza» en sus diarios, durante su estancia en el sanatorio de Riva.
Después de esto, Kafka intentó trasladarse a Berlín, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial se lo impidió. No fue movilizado por sus problemas de salud. Durante la segunda mitad de 1914, escribió un antecedente de El proceso (Fragmento de Josef K.) y la narración En la colonia penitenciaria.
Como consecuencia de la guerra, el marido de su hermana Elli tuvo que incorporarse al ejército, por lo que Kafka tuvo que hacerse con la dirección de la fábrica de la familia y su hermana trasladarse a vivir a la casa familiar. Esto obligó a Kafka a tener que alquilar una habitación. Como consecuencia de todo ello no escribió nada durante casi año y medio, desde octubre de 1914.
Deprimido por estos acontecimientos, intentó reconciliarse con Felice ayudado por Grete Bloch, con quien mantenía una relación que daría lugar a un hijo. En julio de 1917 se comprometieron nuevamente en matrimonio, pero otra vez la boda no llegó a consumarse. En diciembre se separaron definitivamente.
La noche del 12 al 13 de agosto se le manifestó una hemoptisis que confirmó una tuberculosis pulmonar. Durante su estancia en Schlesen para asistir a un sanatorio conoció a la joven Julie Wohryzek, con la que se prometió en matrimonio. La extracción social no burguesa de la chica puso en contra de la relación al padre de Kafka, quien en su texto Carta al padre (Brief an den Vater) lanza una fuerte diatriba contra su progenitor haciendo referencia a la historia de su niñez y adolescencia y al cúmulo de carencias vividas por su culpa. La relación con Julie se rompió en noviembre de 1919.
En otoño de 1920 escribió numerosas piezas narrativas del género de las parábolas aforísticas. Como consecuencia del empeoramiento de su estado general de salud, pasó gran parte de 1921 y 1922 en distintos sanatorios. Durante los tres meses que pasó en Meran en la primavera de 1922 consolidó por vía epistolar su relación con la escritora, traductora y periodista checa Milena Jesenskà, casada, a quien había conocido a principios de 1920.
Entre diciembre de 1920 y septiembre de 1921 estuvo en el sanatorio de Matliary, etapa en la que conoció a un amigo que lo sería por el resto de su vida, Robert Klopstock. Hasta 1923 escribió, entre Praga y Berlín, una docena de relatos.
En julio de 1923 estuvo en una colonia judía de vacaciones en Müritz, a orillas del Báltico, donde conoció a Dora Diamant, una joven periodista de 25 años descendiente de una familia judía ortodoxa que había huido de su pueblo natal. Fue ella quien le convenció de renunciar a un viaje programado a Palestina para octubre. Más tarde se trasladó a Berlín, con la esperanza de distanciarse de la influencia de su familia y concentrarse en su obra. Allí vivió con Dora, quien se convirtió en su compañera y tuvo mucho que ver en el interés de Kafka por el judaísmo.
En la Navidad de 1923, Kafka contrajo una pulmonía que al final le obligó a regresar al hogar paterno en Praga en marzo de 1924.[20] Al agravarse la enfermedad ingresó en el sanatorio de Wiener Wald, cerca de Viena,[21] donde sufrió un ataque de tuberculosis de laringe, lo que hacía que el tragar los alimentos le resultara muy doloroso,[22] [23] de manera que en sus últimas semanas se alimentó principalmente de líquidos. Se le trasladó a la clínica universitaria de la capital y a finales de abril al sanatorio Dr. Hoffmann de Kierling, donde falleció el 3 de junio. Le enterraron el 11 de junio en la parte judía del Nuevo Cementerio de Praga-Žižkov.[24]
En sus diarios y cartas se quejaba frecuentemente de insomnio y dolores de cabeza. Fue un partidario de la dieta vegetariana y del naturismo. Se dice que consumía grandes cantidades de leche sin pasteurizar, lo que pudo ser el factor desencadenante de su tuberculosis en 1917. No hay coincidencia de pareceres sobre los más que probables trastornos psicológicos de Kafka. En sus cuadernos íntimos él habla de "demonios", "derrumbamiento", "embates", "desamparo", "persecución", "soledad", "asalto a las últimas fronteras terrenales", "agobiante observación de uno mismo" y muchas otras expresiones más que aluden a un mundo oscuro, desconcertante y desconocido. Kafka fue un ser atormentado y complejo, pero también a su manera gozó de la vida con una intensidad fuera de lo común.
Kafka sólo publicó algunas historias cortas durante toda su vida, una pequeña parte de su trabajo, por lo que su obra pasó prácticamente inadvertida hasta después de su muerte. Poco antes de su muerte, le dijo a su amigo y albacea Max Brod que destruyera todos sus manuscritos. Brod no le hizo caso y supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos que obraban en su poder. La compañera final de Kafka, Dora Diamant, cumplió sus deseos pero solo en parte. Dora guardó en secreto la mayoría de sus últimos escritos, incluyendo 20 cuadernos y 35 cartas, hasta que la Gestapo los confiscó en 1933. Actualmente prosigue la búsqueda de los papeles desaparecidos de Kafka a escala internacional.
Los escritos de Kafka pronto comenzaron a despertar el interés del público y a obtener alabanzas por parte de la crítica, lo que posibilitó su pronta divulgación. Su obra marcó la literatura de la segunda mitad del siglo XX. Todas sus páginas publicadas, excepto varias cartas en checo dirigidas a Milena, se encuentran escritas en alemán.
En efecto, su fama creció sin cesar ya en la década de los años veinte, en Austria y en Alemania; ese eco traspasó pronto las fronteras, y durante los años treinta fue admirado en Inglaterra y los Estados Unidos, lo mismo que en Francia durante los años treinta, aunque con interpretaciones muy dispares.[25] . Un documento excepcional sobre el día a día de Kafka lo proporcionó G. Janouch, en un famoso libro de Conversaciones, publicado mucho después de la muerte del escritor. [26]
Tras la segunda guerra mundial, hubo una apreciación mundial de su valía. Poco a poco, en Francia, se logró —gracias a Marthe Robert— tener ediciones fiables, en un proceso que duró lustros.[27] En Buenos Aires fue traducido y difundido en lengua española, y hubo que esperar hasta los estertores del franquismo para que se editase en España. La edición completa en castellano de su obra se ha llevado a cabo por Galaxia Gutenberg a finales del siglo XX.
En su obra a menudo el protagonista se enfrenta a un mundo complejo, que se basa en reglas desconocidas, paradójicas o inescrutables. Pues bien, la importancia de su mirada es tal que en varias lenguas se ha acuñado el adjetivo «kafkiano» para describir situaciones que recuerdan a las reflejadas por él (en ocasiones usaba el pseudónimo de Yerba amarga, supuestamente los días de mayor hastío o desazón). De modo análogo ha acontecido con «borgiano», al hablar de la temática y el estilo de Jorge Luis Borges, por cierto un traductor y un devoto de la obra del escritor checo, y en cierta medida alguien cercano a sus preocupaciones.[28]
Harold Bloom escribió en 1995: «Desde una perspectiva puramente literaria, ésta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud, siguiendo furtivamente a Shakespeare, nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos».

Tumba de Franz Kafka en el Cementerio de Praga-Žižkov.

Obra

Interpretación de su obra

La mayoría de los escritores y críticos del siglo XX han hecho referencias a su figura. Ha habido multitud de estudiosos que han intentado (e intentan) encontrarle sentido a la obra de Kafka, interpretándola en función de distintas escuelas de crítica literaria, como por ejemplo la modernista o la realista mágica.
De todos modos, la desesperación y el absurdo de los que su obra parece estar impregnada se consideran (o se consideraron) emblemáticos del existencialismo, según la lectura de Albert Camus y en cierta medida de Jean-Paul Sartre, dominantes tras la Segunda Guerra; y es que a partir de los franceses se divulgó fuertemente la obra literaria (pero la obra global de Kafka no estaba aún explorada ni vertida al francés).[29] En ese sentido, hablaban de Kierkegaard como antecesor de su punto de vista más íntimo (dejando de lado los aspectos religiosos), si bien debe considerarse al tiempo que Kafka fue un lector devoto de Flaubert, un admirador de Dickens (presencia perceptible en su América). Pero distintas fueron por ejemplo las percepciones de Georges Bataille, quien introdujo la mirada de Kafka dentro de la tradición romántica del mal.[30]
Aparte, algunos han intentado hallar la influencia marxista en la satirización de la burocracia, en obras tales como En la colonia penitenciaria, El proceso y El castillo, mientras que otros apuntan al anarquismo como el fundamento de inspiración para el individualismo antiburocrático de Kafka (tomando en cuenta también su breve militancia en una organización de este tipo y su apoyo a algunas campañas promovidas por los anarquistas checos). Sin embargo, una parte importante de la crítica ha interpretado su obra bajo el prisma del Judaísmo; también se ha intentado darlr lo demás.[31]
Más modernamente, Walter Benjamin, que rechazaba la idea de Brod, según la cual Kafka se hallaría en el camino a la santidad, indicó que habló de su tensión entre la tradición mística (que en su caso era la experiencia de la tradición) y la experiencia del hombre en la gran ciudad, esto es, la modernidad metropolitana.[32] Según añade el ensayista alemán, Kafka "vive en un mundo complementario", como Klee, cuya pintura estaba esencialmente aislada en su esfera propia.[33]
Muchos críticos consideran que bajo los renglones de Kafka no se encuentra ningún sentido recóndito, que sus textos sólo son historias y cuentos. Autores como Vladimir Nabokov o Edmund Wilson, el segundo de un modo algo despectivo, han rechazado las lecturas esotéricas. [34] Se sostiene más, avanzado el siglo XX, que el mundo ideado por Kafka no es nada oculto, que es un mundo de los hombres, construido por ellos mismos, y como señala Arendt, que está expresado gracias a la "simplicidad y fácil naturalidad de su lenguaje".[35] En definitiva, nunca se enciende en Kafka el aura de lo infinito: cada frase pues vale literalmente lo que se dice en ella, según señalaba el pensador alemán Adorno.[36]
La traductora kafkiana Marthe Robert, entre 1963 y 1979, renovó los estudios sobre el checo.[37] Más aún, Barthes, de acuerdo con esta crítica francesa, defendió fijarse ante todo en su técnica "alusiva", técnica que apela a algo que es defectivo por fuerza, puesto que el sentido del mundo no es enunciable en realidad.[38]
Se subraya repetidamente el motivo de la alienación y de la manía persecutoria en Kafka; dicho énfasis se halla inspirado, en parte, en la contra-crítica de Gilles Deleuze y Félix Guattari, quienes mantenían que Kafka representa mucho más que el estereotipo de figura solitaria que escribe movida por la angustia, y que su trabajo era mucho más deliberado, subversivo y, aún así, "alegre" de lo que parecía ser.[39] Los biógrafos han comentado —en este sentido— que Kafka, como otros grandes escritores, tenía costumbre de leer capítulos del libro en el que estaba trabajando a sus amigos más íntimos, y que la situación llegaba a ser cómica y concluía en risas de todos.
Su obra es expresiva, como ninguna otra, de las ansiedades y la alienación del hombre del siglo XX. También viene a expresar las relaciones entre literatura y amenaza, como señalaba Blanchot.[40] Sucede, según señaló un agudo escritor como Auden, que el gran Kafka, "es tal vez el más grande, el maestro de la parábola pura, un género literario sobre el cual el crítico puede decir muy poco que valga la pena", pues sucede que el "significado de una parábola, en realidad, es diferente para cada lector". [41]
O bien, como señaló Coetzee, que siendo el menos psicológico de los escritores, Kafka tuvo un sentido penetrante de las obscenas interioridades del poder.[42] Pero es cierto que puede entenderse paralelamente por vías muy distintas: por ejemplo el escritor y gran crítico Sebald describe la llegada de K. al Castillo como la elección del país de la muerte.[43]
Ha sido constante también la elucidación de su obra a la luz de la biografía del propio Kafka, en el sentido de que en su vida se produjeron acontecimientos y circunstancias que pueden permitir proporcionar algunas orientaciones para entender de una manera adecuada su producción. En su caso,

parece como si se tratase de la presentación de acontecimientos o situaciones de los que es protagonista el hombre Kafka y a los que el escritor Kafka ha proporcionado al mismo tiempo el carácter de la realidad literaria. Las relaciones del hombre Kafka con sus padres, sus hermanos, la actitud personal frente a la propia profesión (...), la insatisfacción que le invade, la realidad de la institución familiar, la incapacidad y al mismo tiempo necesidad de una vida matrimonial, el desgarramiento profundo de una existencia sin satisfacciones, los miedos y temores ante la propia vida y todos sus componentes, el miedo a la soledad pero al mismo tiempo la necesidad de la misma, la inseguridad vital, el miedo al contacto sexual, el miedo al poder proceda de donde proceda, etc., son todos ellos componentes de la obra de Kafka que encuentran un cierto paralelismo en su vida.[44]

Descripción de una lucha

La novela corta Descripción de una lucha (Beschreibung eines Kampfes, 1904/1905) fue la primera obra que publicó Kafka. De acuerdo con su título, la narración describe una lucha personal, esto es, la reflexión sobre unos conflictos internos que el narrador en primera persona expone a lo largo de su conversación con otro personaje. El tema es la inseguridad vital permanente como fruto de la intromisión de lo improbable en lo probable, de lo fantástico o imaginado en lo real. Formalmente, la novela presenta una característica falta de lógica narrativa en medio de un mundo de irrealidad.

Preparativos de boda en el campo

La indecisión entre la realidad y lo improbable, se decanta en favor de la primera en esta segunda novela corta. Con un cierto alejamiento de las abstracciones, el relato presenta a un individuo que, ante su inminente boda, que siente como una obligación, expresa sus malas sensaciones acerca de una vida social a la que no va a ser capaz de adaptarse y que terminará por ser una carga para él. La perspectiva narrativa es la de un narrador objetivo, cinematográfico.

Contemplación

Se trata de un libro compuesto por 18 relatos en los que se continúa con el tema de los conflictos del individuo en el interior de su medio social y se mantiene el interés por el difícil equilibrio entre lo seguro y lo inseguro que es inherente a la realidad; una realidad vista como circular e imprecisa, donde la verdad se sustenta en una lógica que solo es aparente. Técnicamente, es significativo el uso de la parábola, a la que Kafka despoja de su componente didáctico.

El juicio

El motivo argumental de esta narración es una disputa familiar entre un hijo y un padre que al final se resuelve según la voluntad de este. La consecuencia psicológica es un rechazo del hijo hacia su padre que le lleva incluso a desear asesinarlo. La fluctuación que hay en el texto entre la psicología de los personajes y los hechos externos envuelven al relato en una atmósfera próxima a la de un sueño.

Novela corta: La metamorfosis

Argumento

La metamorfosis, relato allegable al género novela corta, se gestó a finales de 1912. Muestra cómo cambia la vida del joven Gregorio Samsa, un sencillo viajante de comercio, cuando al despertar una mañana tras un sueño intranquilo se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto. A partir de ahí, la novela cuenta el camino que sigue el protagonista desde que toma conciencia de su nueva situación, y cómo la asume también su propia familia, hasta su muerte y liberación que ésta supone para los que le rodean.

Interpretación de la novela

A lo largo de esta obra, Kafka nos va mostrando no sólo los pensamientos y el afán de supervivencia del hombre insecto una vez que asume su nueva realidad, sino principalmente las reacciones de los que tiene su alrededor: su jefe, la sirvienta, los huéspedes que irán a vivir a su casa y, sobre todo, su padre, su madre y su hermana Greta de 17 años. Los sentimientos evolucionan desde la pena o el rechazo inicial, al odio y el alivio tras la muerte. Pese a las pocas alusiones temporales, el relato empieza, más o menos, en Navidad y termina a finales de marzo. Hay alguna que otra analepsis que muestra algunos hechos del pasado.
La novela es muy inquietante, porque presenta la historia a través de un narrador externo y objetivo con tal frialdad y cercanía, que el lector se ve implicado en esa realidad monstruosa. Esta novela reúne lo más significativo del estilo de Kafka, por cuanto reproduce sus principales características: un protagonista que se siente perdido ante circunstancias que no controla; el simbolismo y el valor metafórico que puede darse su contenido; la escasez de la acción, que gira casi exclusivamente en torno a un personaje indefenso ante una realidad hostil. Todo ello narrado de manera objetiva, y ajena a todo artificio retórico.

Ante un universo tan particular y asfixiante, es lógico que, en nuestros días, el calificativo de “kafkiano” haya pasado a significar este desvalimiento ante el absurdo y lo incomprensible, así como la angustia existencial con que, en tantas ocasiones, nos podemos ver identificados.



VOLVER AL BAUL DE LOS RECUERDOS