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Quince años que Maradona dejó el fútbol

El 25 de octubre de 1997, el Diez jugó su último partido como profesional: salió en el descanso y el Xeneize le ganó 2-1 a River en el Monumental. Luego declaró: "En el segundo tiempo a River se le cayó la bombacha".

Se cumplieron 15 años del último partido de Diego Maradona en el fútbol profesional. Con la camiseta de Boca jugó un tiempo y fue reemplazado por Riquelme. Lo ganó Boca 2 a 1 con goles de Palermo y Toresani.

Alguien como él, tan grande y con tanta influencia en la pasión futbolera de los argentinos, no podía despedirse en un partido más sino en ‘el’ partido. De todos modos, el adiós no fue programado. Se dio así, simplemente, pero la fecha (25 de octubre de 1997), de la que hoy se cumplen quince años, quedó grabada a fuego como el día del último encuentro oficial jugado por Diego Armando Maradona.

Esa tarde, Boca le ganó 2-1 a River por la décima fecha del Torneo Apertura con una participación escasa de Diego en lo que duró su presencia dentro del campo de juego. Esa versión de 45 minutos estuvo lejos del brillo que Maradona le puso siempre a su carrera. Demasiado previsible en sus intervenciones, sin la chispa y sin la capacidad de desequilibrio que lo convirtió en el número uno del fútbol, en el entretiempo el 10 le dejó su lugar a un jovencito que ya había mostrado su talento con la camiseta azul y oro: Juan Román Riquelme. Al margen de las diferencias que hoy tienen los dos personajes en cuestión, el cambio dispuesto por el Bambino Veira fue algo así como la cesión de la posta para que todo el cariño que le brindaba el hincha boquense a Maradona pasara de a poco a ser patrimonio de Riquelme.

Días después, en la antesala de su cumpleaños número 37, el capitán de la Argentina campeona del mundo en México º86 anunció su retiro de las canchas y dejó un vacío imposible de llenar. Pero aquella vez, en Núñez, Diego no quiso perderse el festejo. Tras el pitazo final apareció en la cancha con el torso desnudo, abrazó a sus compañeros, saboreó el triunfo y, ante los periodistas, entregó un par de definiciones de su sello: ‘Boca jugó a lo Boca y River a lo River. Ellos hicieron mejor las cosas en el primer tiempo, pero después se les cayó la bombacha’, dijo con el tono desafiante que tantas veces utilizó para grabar frases de consumo popular.

Un clásico inolvidable

Así, en su idioma tan futbolero, Maradona se refirió a las circunstancias que había tenido el partido.

Al cabo de los 45 minutos iniciales, River se fue al descanso con gol de Sergio Berti, pero Julio César Toresani, en el comienzo de la segunda parte, y Martín Palermo, un rato más tarde, dieron vuelta el resultado. Claro que esas instancias no tuvieron el peso que las estadísticas le guardaron al 25 de octubre de hace quince años.

El partido pasó a la historia porque sirvió para que un monstruo del fútbol disputara sus últimos noventa minutos oficiales. Atrás quedaron la fama conseguida por sus éxitos y su inmensa calidad, demostrada dentro y fuera del país. También la gloria acumulada, la idolatría construida a través de una relación única con la pelota y el pasaje hacia un sitio de la historia del deporte donde figuran sólo unos pocos.

El autor de los goles a Inglaterra en México, el protagonista principal de la segunda Copa del Mundo obtenida por nuestra selección, no pautó su retiro, pero lo hizo con la escenografía que merecía de tribunas colmadas y en el cruce más importante que existe en el fútbol argentino.



 

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