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A treinta y cinco años de dos hitos del boxeo

 

El día 23 de septiembre se estableció como el día del boxeador en Argentina en homenaje a Luis Angel Firpo, " El Toro de las Pampas ", que un día como ese de 1923 logró sacar del ring de un piñazo al gran campeón Jack Dempsey en el primer asalto aunque luego perdiera en el segundo. Empero y más allá de esto que fue merecido, entendemos que el día del boxeador debiera ser el 22 de mayo. Ese día de 1976 ocurrieron dos hechos de singular importancia que conmovieron al boxeo nacional e internacional, al deporte nacional y por qué no de alguna manera a la sociedad argentina en su conjunto en aquélos días.
El 22 de mayo de 1976 asesinaban en Reno, Nevada, Estados Unidos a Oscar " Ringo " Bonavena, el boxeador nacional más carismático de todos los tiempos. Paralelamente y a miles de kilómetros de allí en Johannesburgo, Sudáfrica, Victor Emilio Galindez le ganaba por knock out en el decimoquinto round a Richie Kates, en la pelea más dramática que ví en mi vida. El argentino había sufrido una tremenda herida en su arco supercilial derecho en el cuarto round, no veía de un ojo y estaba teñido en sangre. Casualmente Bonavena-Galindez eran muy amigos y este último se enteró finalizada la contienda en los camarines del macabro suceso. Dos historias en común unidas no sólo por ese sentimiento sino además por las dos caras de esa moneda diabólica gloria-espanto, delirio-horror, que increíblemente se dieron el mismo día.
Y decimos que Bonavena y Galindez además de compinches tuvieron otras cosas en común para bien y para mal. Para arrancar ambos surgieron de la pobreza en Boedo y Vedia respectivamente y eligieron al boxeo como fuente para pelearle a la vida. Ambos llegaron a ser ídolos populares y murieron absurdamente a los treinta y uno y treinta y tres años respectivamente. Bonavena, 25-9-42 y 22-5-76 efectuó 68 peleas de las cuáles ganó 58, 44 antes del límite, 9 derrotas y un empate. Galindez hizo 67 luchas, triunfó en 52, 34 por knock out, 9 perdidas, 4 empates y dos sin decisión. Hasta en los números sus campañas se parecen. Desde ya también sus categorías, el de Capital era peso pesado y el de Vedia era medio pesado.
Los dos tuvieron jalones deportivos para mencionar. " Ringo " fue Campeón Amateur, peleó dos veces con el brillante Joe Frazer y forjó casi toda su carrera en el país del norte. Hizo una recordada pelea con Gregorio Peralta en el Luna Park el 4-9-65 que fue la mayor convocatoria de público en ese recinto: 25236 personas. Sólo él podía lograrlo. Pero sin duda la velada inolvidable del hincha de Huracán fue la del 7 de diciembre de 1970 cuando se enfrentó a Muhammad Alí, el más grande de todos, en el Madison Square Garden. Sí bien perdió en el capítulo final el hombre de Patricios se dio el gusto de tirarlo y tenerlo groggy al eximio gladiador.
El " Negro " Victor que se iniciara en un gimnasio de Tigre, fue medalla de Plata en los Juegos de Winnipeg 68, dos veces Campeón Mundial entre el 74 y el 78, hizo once defensas de su cinturón y fue el primer argentino en conseguirlo en su país. Su nombre está acuñado en el Salón de la Fama del Boxeo a raíz de aquélla lucha con Kates. Asimismo la ensangrentada camisa del árbitro de aquél duelo, Stanley Christodoulou, se encuentra en una vitrina del mismo lugar.
Al margen de sus números deportivos y de sus campañas, muy semejantes, en lo humano y en la vida cotidiana Bonavena-Galíndez tenían parecidos. Eran agrandados, guapos, buenazos y algo fanfarrones. Eran galanes, excéntricos y manejaban mucho dinero. Les encantaba la noche, los autos, la diversión y las mujeres. Arrastraban multitudes, eran adorados por sus seguidores, respetados por sus pares y sus rostros estaban en los medios de la época.
Y a esos amigos de la vida y de las circunstancias que fueron Bonavena y Galindez el destino los unió aquél 22 de mayo en esa moneda de dos caras: éxtasis y horror. En una historia conocida Bonavena era asesinado por encargo en el Mustang Ranch. El mafioso Joe Conforte se la tenía jurada desde el momento que " Ringo " visitaba seguido a Sally, ex mujer del hombre de negocios turbios, en el citado burdel. Un tiro en el pecho y allí se esfumó la vida de Bonavena. Casi en paraleo Galindez protagonizaba una de las más épicas peleas de la historia. Con un ojo cerrado y bañado en sangre durante doce asaltos derrotaba por la vía rápida a Richie Kates en el último round. Fue una hazaña del deporte nacional. Ya en los vestuarios el " Negro " se aguantó sin chistar los doce puntos de sutura que le dieron en la herida. Lo que no pudo contener fueron las lágrimas de dolor cuando se enteró lo del amigo. Tito Lectoure lo sabía de antes pero quiso que luchara sin saber la noticia. A posteriori en el 80 Galindez falleció cuando debutaba como co-piloto en el TC. Caminaba con su compañero al borde de la pista y un coche que perdió el control se los llevó puestos.
Aún recuerdo mi niñez-adolescencia viendo y deslumbrándome por las batallas de " Ringo " y del " Negro ". Particularmente evoco aquélla jornada del 22 de mayo. La conmoción mía y de la gente por el asesinato. Luego a la tarde la fabulosa pelea que asombro al mundo. En la ocasión me decía a mi mismo lo difícil que sería volver a ver un combate así. Y no me equivoqué , pasaron las décadas y nunca volví a presenciar algo así ni ahí.
Oscar Bonavena y Victor Galindez, dos boxeadores, dos ídolos, dos amigos, dos historias en común que fueron unidas por el destino para bien y para mal en aquél 22 de mayo de 1976. Ambos murieron trágicamente en plena juventud. Los dos surgieron de la nada y lo tuvieron todo. Los dos conocieron la más indignante pobreza del suburbio tercermundista y gracias al boxeo y a sus aptitudes con los puños lograron tutearse con la riqueza, el placer y el lujo más abundante en los paraísos principescos. Por eso, acaso, se hayan tragado la vida de un sorbo.

Glenn Miller

 

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