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A treinta años del arribo de Victor Hugo a la Argentina

El 22 de febrero del 81 marcó la aparición de Victor Hugo Morales en Argentina de manera oficial. Fue la tarde en la que por la primera fecha del por entonces Torneo Metropolitano de Fútbol Boca goleaba a Talleres de Córdoba cuatro a uno. Por rara paradoja ese mismo día Maradona debutaba en el equipo de la ribera con dos tantos.

A partir de allí Victor Hugo comenzó a cimentar una brillante y variada carrera profesional en diferentes medios de comunicación. Desde ese momento empezó a sumar oyentes/televidentes/lectores que por entonces sólo se limitaba a un reducido número de fans del fútbol. Su profesionalismo, versatilidad, respeto, credibilidad, claridad conceptual, compromiso y y capacidad posibilitaron su crecimiento laboral y personal y el afecto de sus seguidores.
Victor Hugo es mucho más que un relator deportivo, es conductor, escritor, locutor y periodista integral. Su palabra y sus escritos poseen la trascendencia de un auténtico líder de opinión. Su familiaridad con la gente determinó que el " Morales " o el " uruguayo " se suplieran simplemente por Victor Hugo, como ahora lo llama y lo nombra todo la gente.
Yo ya lo conocía a Victor Hugo mucho antes que viniera al país. Sus atrapantes relatos por Radio Oriental con esa vibrante voz me cautivaban al por mayor. Así lo escuchaba en partidos de Selecciones, del fútbol uruguayo, de Boca y hasta de Tigre una vez. Aún con mis escasos años adolescentes notaba que era un comunicador " diferente ", un relator de fuste y reflexionaba que lindo sería sí algún día cruzara el " charco ". Asimismo aprendí mucho de él y hasta incidió bastante en la posterior elección de esta profesión por parte de mí.
Y aquél deseo se cumplió el 22 de febrero de 1981 cuando Victor Hugo llegó a la Argentina para quedarse y relatar su primer encuentro, Boca-Talleres, como componente de un equipo periodístico. Ese fue su primer eslabón oficial en el país que aún llega hasta nuestros días. Fueron Niembro y Araujo quiénes lo tentaron para ser cabeza de un proyecto que revolucionó las transmisiones deportivas de aquéllos tiempos. " Sport 80 " era el programa que además tenía a Paenza, Bonadeo, Ibarra, etc. Un suceso para la época y un contrapeso para José María Muñoz.
La actuación mediática de Victor Hugo desde ese 1981 fue amplia y variada. En radio pasó por El Mundo, Mitre, Argentina hasta recalar en Continental en lo que respecta a lo deportivo. En televisión se inició con el legendario envío " El Espejo ", con el cual recorrió el país. También en Canal A realizó un ciclo cultural que compartió con Radio Nacional. Como productor y conductor " Bajada de línea " por Canal 9 fue otro capítulo suyo en la pantalla chica. Escribió en infinidad de diarios, revistas y periódicos ya sea como redactor permanente o como colaborador. Sí hablamos de la parte escrita el relator publicó " El Intruso ", " Un Grito en el Desierto " y " Jugados ", entre otros libros. Produjo y condujo ciclos culturales y artísticos y estuvo al frente de eventos varios. Con el periodismo conoció a infinidad de personas, entrevistó a personalidades ecuménicas y recorrió gran parte del planeta.
En lo suyo, en el relato Victor Hugo fue único. Muy descriptivo, apasionante, lleno de poesía y metáforas, intuidor de jugadas, pintoresco, dueño de una voz profunda y una clarísima dicción. El grito de sus goles siempre tuvo una alquimia especial. Al respecto inmortalizó en sus relatos frases como " Ta, ta, ta ", " No quieran saber , no le pregunten a nadie el gol que se perdió ", " Balas que pican cerca " o " Tiene rodeada la manzana ".
Tuve la opotunidad de conocer y de entrevistar a Victor Hugo en su radio y en teatros. Me recibió gentilmente, me respondió con cortesía y se mostró cordial en todo momento. Respeto, valoración y atención fue lo que dispensó hacia mi persona. La humildad con sabiduría fue la imagen que me llevé de él, cuán diferente a tantos mediocres sueltos que pululan por los medios y que por salir en ellos se creen más importantes que la Madre Teresa de Calcuta.
Su horizonte humano trascendió su profesión para ser un enfervorizado seguidor de la música, el teatro, el cine, la danza, el arte en general y otros deportes. Desde ya tuvo siempre un reconocimiento y un fino trato para todos sus cultores. Sus viajes por el país y el mundo le otorgaron un conocimiento y una experiencia de vida que conformaron su cosmovisión y luego fueron parte de sus ideas que volcó en los distintos medios.
Hubo varios jalones en su vida profesional: el Mundial 86 y el inolvidable relato del gol de Diego a los ingleses, el Mundial del 90 y los penales atajados por Goycochea, los otros Mundiales, las finales de Copas, su sana competencia con el " Gordo " Muñoz, su relato de la final olímpica del básquet, su prédica del Fútbol Para Todos, etc. No menos importantes fueron otras cuestiones que él abordó paralelas a lo deportivo: su crítica a la conducción de A.F.A, la presentación que hizo en el 2000 ante el Senado de la Nación denunciando la imposibilidad de ver a la Selección Nacional por canal abierto porque unos pocos " vivos " hacían el negocio para que la gente pague por mirarlo por cable. En ese sentido, el robo de décadas de TyC Sports al fútbol en su conjunto: clubes, dirigentes e hinchas, fue su sermón diario en su programa vespertino. Su recorrido por Argentina para mostrar sus más y sus menos y por el mundo para evidenciar lo positivo y lo negativo fronteras afuera, fueron otras facetas considerables.
Se podrá coincidir o no con Victor Hugo pero nadie podrá dudar de su integridad profesional y humana y de su honestidad intelectual. La coherencia, la credibilidad y la lealtad para sus oyentes fue premisa y el norte de sus acciones. Sufrió censuras y prohibiciones en Uruguay, fue denostado y vilipendiado por el stablishment, criticado y ridiculizado por los imperios periodísticos, sus popes y sus serviles lacayos asociados de la prensa vernácula. Pero el relator oriental se mantuvo incólume, firme y no traicionó sus convicciones por el vil metal. Esta conducta mortificó a ciertos mercaderes del poder que creen que todo se compra: la voluntad, la opinión y la conciencia, sin darse cuenta que cuando hay un periodista en serio y con todas las letras como Victor Hugo esto es imposible, simplemente porque la dignidad no se negocia. El hombre de Cardona no necesitó de trabajar en TyC, de hablar bien de Clarín y compañía o de palmearle la espalda a Grondona para ejercer su profesión, es más prefirió el injusto despido de un monopolio antes que vender su opinión. En estos tiempos de corruptos, transeros y genuflexos, Victor Hugo es un oasis de ética y de transparencia en un desierto de hipocresia, mentiras, falsedades y agachadas. Un ejemplo casi único, digno de imitar.
Victor Hugo Morales, periodista de raza, fiel a su audiencia, abanderado de la ética profesional, defensor a ultranza de los derechos humanos, buscador de la verdad y amante de la auténtica libertad. A esta altura un argentino más.

 
Glenn Miller


 

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