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A veinticinco años de la vuelta de Chaparro a Tigre

El 31 de enero de 1986 por la primera fecha de la vieja B Tigre recibió a El Porvenir. En esa noche de verano regresó al club su máximo ídolo, Raúl de la Cruz Chaparro, depués de ocho temporadas de ausencia. La cancha estaba llena como nunca, la ovación para el diez fue unánime, conmovedora y el equipo de Victoria ganó tres a uno. El crack marcó un tanto.

Raúl de la Cruz Chaparro, formoseño, 3-5-53 fue un extraordinario jugador de fútbol. Sí bien vistió varias camisetas, fue en el Club Atlético Tigre dónde encontró su lugar en el mundo y en dónde se consagró ídolo eterno. Hábil, rápido, inteligente, vivo, buen manejo, siempre bien ubicado, certero cabeceador y notable goleador, fueron algunos de los atributos del añorado diez, aunque también podía ser media punta. Pese a tener una baja estatura, 1,60 , se las rebuscó para, paradójicamente ser un grande del fútbol nacional. Su juego fue tan majestuoso que el conocido relator Miguel Angel De Renzis lo bautizó como " El Científico ". En el 81 resultó ser el máximo anotador del Metropolitano de Primera por sobre Diego y Brindisi de aquél Boca memorable. Jugó al lado de Maradona y de Francescoli y vistió la casaca de la Selección Argentina.

Chaparro, " El Científico ", o " el " Tuti ", se inició en las inferiores de San Lorenzo, llegó a la primera del azulgrana que tenía un equipazo por entonces y al tiempo emigró a Gimnasia de Jujuy a préstamo. Y fue en el 75 con veintidos años y en aquélla misma condición que el elenco de Boedo lo cedió al " Matador ". En Tigre de a poco fue cimentando su idolatría. Por empezar fue el goleador del Campeonato de la B de ese año. Formó delanteras inolvidables con Fierro, Calermo y Nogueira o Río, Juarez y Gentiletti. El fútbol y la contundencia que tenían aquéllos equipos " chaparrescos " de los setenta nunca más se vieron por Victoria. El propio Victor Hugo Morales una noche se sorprendió cuando lo vio jugar contra la Selección Juvenil oriental en Montevideo: " Cuando la chapa Chaparro Tigre anda " -señalaba el relator- . Asimismo una tarde en Victoria ante Ferro, que tenía un cuadrazo con Saccardi, los hermanos Arregui, etc, escuché decir en el corazón de la tribuna verdolaga: " como me gustaría que ese chiquito juegue en Primera en Ferro, con él y los que tenemos seríamos Campeones en la A ". Luego de un partido televisado ante Chicago le preguntaron al mejor jugador de la entidad de Mataderos, Eusebio Gómez, quién había sido la figura del partido, el habilidoso zurdo respondió: " Chaparro , es un fuera de serie ". Empero acaso la anécdota más pintoresca de ese tiempo fue en un partido entre San Telmo y Tigre en el 78 en la Isla Maciel. El conjunto norteño ganaba cinco a tres faltando dos minutos para terminar el encuentro. LLega un centro llovido de Río al borde del área " candombera ", el " Tuti " la para con el pecho, le sale un defensor y le hace un sombrero, sin que pique la pelota le sale otro y repite el sombrero y antes que caiga el balón le da de pleno y la clava en un ángulo. Era seis a tres y el árbitro Sukutián acabó el encuentro ahí. Un defensor del local se le acercó al hombre de negro y le reclamó por el tiempo adeudado. El referí  muy calmo respondió: " después de lo que Chaparro hizo recién ya no se puede hacer más nada en este partido ".

A fines del 78 el " petiso crack " pasó a Primera a San Martín de Tucumán dónde formó un recordado mediocampo con Eusebio Jacinto Roldán, Marchese y él. Velez lo padeció una tarde en que el santo lo goleó en Liniers 5 a 2 y el diez metió dos. Un plateista fortinero exclamó azorado y fue elocuente " Y este duende de dónde salió ?, va y viene por todos lados, es mejor que Ardiles ", que por entonces brillaba en la elite del balompié nacional.

En el 81 fue vendido a Instituto de Córdoba en dónde alcanzó la cúspide de su carrera deportiva. Formó un mediocampo recordado con Mastrosimone, Tévez y él. Y en ese Torneo de Primera fue el máximo artillero con veinte tantos aventajando nada menos que a Maradona y a Brindisi de aquél súper Boca. " La Gloria " ganaba, gustaba y goleaba. Una noche le ganaron al duro Estudiantes 5 a 2, Chaparrito metió cuatro goles, los defensores " pinchas " soñaron la semana entera con el petiso. En otra tarde " gloriosa " Instituto en el primer tiempo le propinaba la peor derrota de la historia a San Lorenzo, si justo el azulgrana, en un medio partido. Le ganaba ¡ cinco a cero ! , Chaparrito metió tres tantos en un solo tiempo.  En el complemeto el crack no salió, nunca se supo por qué, tal vez lo imaginamos de acuerdo a sus inicios. No lo pudieron parar en cuarenta y cinco minutos y pintaba para la catástrofe cuerva del siglo. Igual terminó 6 a 2. No es para olvidar en esta etapa los goles de Chaparro a River, algunos de cabeza en el área chica observado por Fillol y Passarella, si leyó bien de cabeza ante el mejor especialista en la materia acaso de todos los tiempos en el país y uno de los mejores arqueros de la historia. Pero para el " millonario " había más. Una tarde a domicilio el cordobés vapuleaba al de Núñez 5 a 2. ¿ Cómo jugó Chaparrito ?: metió tres goles y no lo podían agarrar ni con la mano, infernal, una de las peores derrotas de River de local, solo batida por el 1-5 de Tigre el 15-5-10. Emotivo fue el relato de De Renzis en un 3 a 1 a Platense en la Docta. " La Gloria " ganaba dos a uno y arrancó el diez desde el mediocampo, pasó a uno, a dos, a tres y quedó eliminado el cuarto, salió el arquero Biasutto al borde del área y el crack la colgó del ángulo. El relator absorto se quedó sin voz " Goooollll ... , Chaparro , el " Científico ", por eso lo bautizamos en Buenos Aires ... , colosal lo que hizo ..., la tribuna se viene abajo ..., la gente quiere salir de la cancha para comprar de nuevo la entrada y volver a ver el gol ... ".

En el 82 Chaparro fue vendido a River. Metió nueve goles en treinta y tres partidos. Fue uno de los elencos más pobres de la banda en su larga trayectoria. Allí jugó al lado de Francescoli, haciéndolo varias veces mejor que el uruguayo. Una tarde el " millonario " de local empataba con Velez y su gente estaba enardecida, promediando el complemento entró el " Tuti " que estaba en el banco. Cuestión que al minuto de ingresar gol de Chaparro, River ganó uno a cero y el incendio se apagó.

El gran momento del " Científico " le posibilitó la convocatoria de César Luis Menotti a la Pre Selección Nacional para España 82.  Finalmente el petiso no fue al Mundial, en una muy injusta decisión. Oficialmente el diez jugó un sólo encuentro en la Selección, fue ante Checoslovaquia, un cero a cero en Mar del Plata.  Estaban Maradona, Calderón, Patricio Hernández y varios Campeones Mundiales del 78. Chaparro entró en el segundo tiempo. ¿ Quién fue la figura de la cancha para la prestigiosa Revista El Gráfico ?. Se lo digo o lo imagina ..., un tal Raúl de la Cruz Chaparro con siete puntos, está documentado. Y allí el cronista imaginaba en el Mundial la dupla Chaparro-Maradona. Pero Menotti no lo quiso pese a haberle quedado un cargo de conciencia cuando le dijo: " Usted Chaparro queda afuera de la lista pero sepa que usted es el mejor delantero de los últimos veinte metros del fútbol argentino ".

Luego llegó el tiempo del diez en Central, en la B, dónde fue figura, goleador y Campeón. A posteriori en Primera continuó con el " Canalla " dónde también lució.

Y arribamos al 31 de enero de 1986 cuansdo Chaparro volvió a Tigre después de ocho años. La vuelta del hijo pródigo. Fue en Victoria ante El Porvenir, triunfo tres a uno con un tanto del crack. Un estadio repleto y la tribuna que se venía abajo ante cada sutileza del chiquito. Gente que hacía años no iba al estadio concurrió tan sólo para verlo a él. Lo que jugaban esos cinco de adelante !. Esa temporada Tigre tuvo otro equipazo con Pajón, Artico y Chaparro, Rolando Chaparro, Pavón y Paruzzo. Ganó su zona pero claudicó ante Italiano en el Reducido.

Ya con el devenir del tiempo Chaparro pasó por varios equipos: Racing de Córdoba, Colón, Begrano, hasta retirarse en Defensores de Belgrano. En todos ellos dejó su aureola , su sello distintivo y su romance con el gol.

Raúl de la Cruz Chaparro fue el mejor jugador de Tigre de los últimos cincuenta años, pese a no haber jugado en Primera con el " Matador " ni haber sido nunca Campeón en Victoria. Sigue viviendo en San fernando, tiene un hijo futbolista, es Director Técnico y posee una Escuela para enseñar a los chicos. Chaparro, El Científico o el Tuti, fue un jugador completo: crack, chiquito, hábil, veloz, vivo, inteligente, diez clásico o media punta, volante con llegada y gol, buena pegada y gran cabezazo. Evoco mis tardes de adolescente saltando en la tribuna de madera que se movía cada vez que Chaparro quebraba la cintura, o las avalanchas desde el enésimo escalón cuando el crack definía con elegancia, o quedando ronco por una genialidad del " Tuti " colgado del alambra a unos cinco metros de altura. Sensibles recuerdos de una época dorada y la magia del diez que en ella quedó.

Sueño e imagino a un hipotético Tigre de todos los tiempos con: Rugilo, Gianserra, Brunetti, Hidalgo, Ortega Sánchez, Fiori, Paruzzo, Marvezzi, Bernabé Ferreyra, Cesáreo, Tucho Méndez, Cuchiaroni, " Piraña " Sarlanga, el " Chino " Luna y desde luego Chaparro de diez. Así la popular podría volver a cantar como en los 70: " ya van a ver, ya van a ver, las maravillas que Chaparro sabe hacer ... " o aquéllo de " oh, oh, oh, qué papelón, están bailando al compás de Chaparro ... ".

Como sí todo esto fuera poco, alguna vez Menotti sentenció: " Sí Chaparro hubiera tenido quince centímetros más hubiera sido mejor que Maradona ". Está todo dicho o hace falta algo más.


 
Glenn Miller

 

 


 

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