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Una década de las Leonas

Las ex jugadoras de hockey Vanina Oneto y Jorgelina Rimoldi cuentan cómo surgió hace 10 años el histórico apodo y el debut del logo en la camiseta ante Holanda en Sydney 2000, Juego Olímpico en el que fueron grandes protagonistas y ganaron la primera medalla olímpica (plata) de este deporte.

“Ni en el sueño más delirante se podía imaginar una realidad como la de hoy”, le dijo a los medios la ex Leona Vanina Oneto al cumplirse 10 años de que el seleccionado de hockey sobre césped femenino usara por primera vez el símbolo de una leona en la camiseta.

“Fue contra Holanda en Sydney 2000, todos coincidimos la noche anterior que era tiempo de sacar a la leona a la cancha. Habíamos dicho en la gira previa que sólo la íbamos a usar cuando la necesitáramos en serio, y era tiempo. Teníamos que ganar todos los partidos que quedaban para llegar a la final”, contó Jorgelina Rimoldi, otra figura de ese gran equipo que no sólo venció a Holanda sino que logró la primera medalla olímpica (plata) en la historia de este deporte.

Oneto y Rimoldi, con la 9 y la 10 en la espada respectivamente, conformaban por aquellos días una sociedad que generaba goles y aplausos. “Las leonas cazan en grupo, siempre están juntas y se cuidan unas a otras para sobrevivir, así somos nosotras, sólo que en vez de sobrevivir en la selva nos cuidamos y nos ayudamos para jugar bien dentro de una cancha. El objetivo de ellas es comer, el nuestro es ganar. Por eso este apodo”, relata Rimoldi, quien tiene encima 10 años de Selección, entre 1991 y 2001.

Además, agrega: ”la idea surgió antes de la gira previa por Nueva Zelanda. Nos reunimos en el CENARD con la psicóloga Nelly Giscafré y decidimos que queríamos identificarnos con un animal. Después decidimos que sea la leona y durante esa gira el cuerpo técnico (el DT era Sergio “Cachito” Vigil) nos regaló a cada una de nosotras una remera de tiempo libre y otra de competencia con el logo, que dibujó nuestra compañera Inés Arrondo.

Rimoldi contó que “el día anterior al partido con Holanda no dudamos, un rato antes de la decisión unánime el profe Luis Barrionuevo nos había leído un cuento sobre un buscador que abría puertas, y todas estábamos muy emocionadas y enchufadísimas”.

“Ese dibujito nació como una identificación interna del grupo y fue el empuje para quebrar el cuarto puesto y meternos por primera vez en el podio, pero jamás pensamos en la dimensión que tomó. Nunca imaginamos que a la Selección para siempre le iba a quedar ese nombre”, comenta la histórica goleadora Oneto, que hizo 148 goles en 202 partidos oficiales con la Selección. récord recientemente superado por Alejandra Gulla, quien se retiró tras el Mundial de este año en Rosario.

“Las Leonas ya son todo un símbolo. El otro día cuando ganamos el Mundial todos los del hockey nos emocionamos mucho porque se transformó en un logro nacional, sentimos que traspasamos todas las barreras que pudimos imaginar”, añadió Oneto.

“Las Leonas gustan porque son transparentes y espontáneas. Las Leonas no tenemos el casette puesto, decimos lo que sentimos y nos mostramos tal cual somos, y así jugamos, por eso la gente se identifica tanto”, explica Vana, quien debutó con al celeste y blanca en la gira por Nueva Jersey en 1991 y la usó hasta 2004, cuando se retiró con la medalla de bronce colgada al cuello en el Champions Trophy que se jugó en Rosario.

Con 37 años y siendo madre de dos hijos (Magui nació en 2003 -luego de su nacimiento Vanina volvió a las canchas- y Matías, en 2006), Vanina entiende claramente cuales son las verdaderas cosas importantes y dice: “Lo que vivimos y seguimos viviendo son sensaciones que no se pueden describir así nomás. Yo siento un gran orgullo por ser Leona, fue de lo más lindo que me pasó en la vida”.

Y por último Oneto reconoció el trabajo de personas que hicieron posible esta realidad del hockey femenino sobre césped. “Los principales gestores de esta historia se llaman Osvaldo Chiche Mendoza (DT), quien junto a Mario Ranalli (PF) armó un grupo ganador que tiempo después consiguió cosas muy importantes, y luego Cachito (Sergio Vigil), que llegó con el profe Luis Barrionuevo para que diéramos ese saltito y lográramos medallas olímpicas y títulos mundiales”.

Además de ganar juntas esa histórica plata en Sydney, las dos se abrazaron en lo más alto del podio en los Juegos Panamericanos de La Habana 91, Mar del Plata 95 y Winnipeg 99. También fueron subcampeonas del mundo en Irlanda, en 1994, y lloraron al alzar el Trofeo de Campeones en Holanda, en 2001. 

Oneto jugó otros dos Juegos Olímpicos: Atlanta 96 (Argentina terminó séptimo) y Atenas 2004 (bronce) y otros dos mundiales, el de 1998 donde la Selección finalizó cuarta y el de 2002, donde se logró el primer título del mundo. Y por si fuera poco, en 1993 integró el plantel que salió campeón del mundo Junior.

 

 

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