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A 15 años del Panamericano de Mar del Plata

Sin dudas una de las mejores experiencias periodísticas de mi vida fue la que tuve en ocasión de los Panamericanos de Mar del Plata en marzo de 1995 y que pude cubrir profesionalmente. Fue un magno evento que me marcó, me enseñó mucho y me dió la chance de apreciar de cerca a titanes del deporte nacional e internacional. Además esta competencia significó para varios deportistas argentinos, muy jóvenes por entonces, el arranque de una carrera exitosa.
 Digo que me marcó porque fue una experiencia única en lo profesional, en lo deportivo y en lo humano. En lo profesional porque fue un evento grande, irrepetible y muy bien organizado. En lo deportivo porque asistí a una veintena de disciplinas protagonizadas por lo mejor de cada una de ellas. Y en lo humano porque amén del deporte, conocí de cerca a hombres y mujeres de toda América, con sus ideas, sus costumbres, sus cuestiones, etc.
 Digo que me enseñó mucho porque a partir de este suceso deportivo logré estabilizarme en lo laboral en varios medios y otros tantos me abrieron sus puertas. Aprendí de la cobertura en exteriores y cómo enviar la data. Cómo lograr noticias de las diferentes delegaciones metiéndome en las entrañas de cada una de ellas. Cómo hacer síntesis, cómo separar lo racional de lo emocional y cómo encarar a las figuras circunstanciales.
 
Digo que me dió la chance de apreciar de cerca a titanes porque a estos Juegos acudieron los más excelsos representantes deportivos de América. Basquetbolistas norteamericanos, esgrimista cubanos, ciclistas chilenos, atletas centroamericanos, etc, fueron ejemplos de aquéllo. Y no sólo esto, el poder hablar con ellos, reportearlos y conocerlos por dentro fue tremendamente enriquecedor.
 
Y también, y es de lo que más recuerdo, en esos Panamericanos pude conocer o continuar conociendo en otros casos a varios deportistas nacionales. Más, con muchos de ellos aún mantengo el contacto. Y fue así que asistí en la mayoría de los casos al comienzo de sus carreras. El remero Santiago Fernández ya mostraba sus dotes de talentoso, Las Leonas daban sus primeros pasos de gloria. Vanina Oneto ya evidenciaba su estirpe goleadora. La judoca Carolina Mariani empezaba a mostrarles a todos porqué llegaría a Subcampeona Mundial. El pesista Darío Lecman asombraba a propios y extraños. En yatching Espíndola y Lange sacaban ventajas. La taekwondista Vanina Sánchez Berón obtenía medalla de oro con sólo dieciseis años. El voley y el básquet empezaban a reflejar sus sendas generaciones doradas e irrepetibles. El fútbol como siempre ponía lo suyo.
 Fueron quince días mágicos e inolvidables. Un gran hotel, bárbaro centro de prensa con todas las comodidades, atención personalizada de los responsables del evento, transporte gratuito para cada subsede, etc. Era entrar a ver básquet, salir, hacer diez metros y ver hochey, salir, hacer veinte metros e ir al gimnasio, etc. Era linda cobertura de día y fiestas todas las noches con las diferentes delegaciones. Una locura, una panacea....
 Ojalá que algín día vuelvan los Panamericanos a la Argentina, también por qué no poder tener alguna vez en la vida los Juegos Olímpicos aquí a la vuelta de la esquina. Seguiremos soñando y esperando.

Glenn Miller

 

 

 

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