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Tres décadas de Julio Grondona
  
El 6 de abril de 1979 Julio Humberto Grondona asumió la presidencia de la AFA y desde entonces ocupa ese cargo hasta nuestros días. A través de su particular manera de conducir y realizar alianzas es que se entronizó y se perpetuó en dicho cargo.

En cualquier gestión, máxime de tal duración hay cosas positivas y negativas. Acaso entre las primeras estén el sostenimiento de Bilardo, hacedor de la segunda Selección Argentina Campeona del Mundo y de haber logrado, hay que ver cómo, arribar a Vice-presidente de la FIFA.
 Empero son demasiadas más, de acuerdo a nuestro entender, las cosas reprochables al dirigente de Avellaneda. Primero permanecer en el poder tanto tiempo, segundo construir un poder que haga que todo gire en derredor de él, tercero, y fundamental, efectuar infinidad de arreglos y negocios espurios a espaldas y en detrimento del fútbol, esto es las instituciones que integran la AFA.
 No en vano se afirma que existe una AFA rica y clubes pobres. Esto no es casualidad, es causalidad. No en vano Grondona logró crear un imperio de poder con genuflexos y mediocres dirigentes que aplican el "sijulismo" sólo para obtener favores de la casa madre, ser laderos del principal cacique, de modo que este se asegure su eterna permanencia y manejar a su antojo el negocio del fútbol.
 Justamente este punto es tal vez sea lo más importante. Haber vendido a un futuro lejano los derechos televisivos de este deporte a un holding de medios por chauchas y palitos, privando así a los clubes, los legítimos destinatarios de los recursos, a tener voz y voto y decidir en términos no mayores a dos años a cambiar o proseguir con lo establecido. Con esta venta del fútbol y de sus derechos mediáticos Grondona ha atado literalmente de pies y manos a las entidades para poder reclamar lo que genuinamente les pertenece y no andar mendigando "algún peso " de préstamo que a la larga sale caro.
 Queremos significar con nuestra opinión que el fútbol en estos treinta años de conducción grondonista no ha crecido en forma proporcional a lo que produce. Todo lo contrario se ha decrecido en materia organizativa, en seguridad, en poder controlar a los barras, en que no haya fútbol cualquier día y a cualquier hora. Se llegó, por los espurios arreglos del Jefe, a que sea la TV quién decida que se hace y cómo con el fútbol. Basta ver las escasas entradas que tienen las instituciones cuando sus encuentros son televisados, sobre todo las del ascenso o ver esta nueva modalidad que existe desde hace dos años que la TV a través de sus operadores de cable y decodificadores maneja a antojo y discreción el negocio de este espectáculo televisando todos los partidos, claro está con anuencia del Cacique. Esta modalidad tiene que ver con que el hincha no vaya a la cancha, crearle una nueva costumbre que vea todo por TV y en continuado, claro está pago por supuesto.
 Por lo citado y por otras razones no mencionadas que harían extenso el comentario, entendemos que el fútbol nuestro necesita respirar aires nuevos más frescos y menos viciados.


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